La ignorancia como ilusión de felicidad.

Comúnmente recibimos ese mensaje sensacionalista de : «La ignorancia es felicidad». En referencia a que, ignorar los problemas que atañen a la humanidad, ignorar los problemas de la Tierra, los problemas interpersonales, los cataclismos, los atentados contra los derechos humanos, las guerras, las muertes, ignorar los asesinatos diarios, ignorar el maltrato al prójimo, ignorar las desigualdades, ignorar daños, ignorar y mirar para el otro lado… Se trata de ignorar al fin y al cabo, todo lo que nos perjudica, directa o indirectamente, pues cuanto menos dolor, mejor. Porque carecer de dolor y sufrimiento, es la «felicidad».

Nada más lejos de la realidad, puesto que el ignorante, no sólo ignora los problemas y cataclismos, sino que también ignora su dicha. Ignora la bonita familia que tiene, ignora por lo que puede sentirse agradecido, ignora el plato de comida de su mesa, ignora los pequeños detalles, ignora el precio de lo importante, ignora el valor de la rectitud, ignora la gracia de la gratitud, ignora la educación y el respeto. E ignora, ignora y más que ignora, tanto lo bueno como lo malo.

La pregunta es ; ¿es feliz aquel que ignora su dicha? Si el aprecio de la propia dicha no es más que el primer síntoma de una persona feliz, así pues, la ignorancia de la dicha conlleva infelicidad. Y por el otro lado, el feliz que aprecia su dicha, aún consciente de lo negativo, o los problemas que atormentan a la humanidad y a su persona, es feliz en tanto consciente. Me recuerda a Sócrates, cuando comenta que «es preferible ser un hombre infeliz a un cerdo feliz». Cualquiera que aquí se encuentrase leyendo esto le sorprenderá el porqué el sabio Sócrates nos dice esto ; pues bien, ya sabemos que los animales no pueden ser ni felices ni infelices, solo sienten dolor, alegría y satisfacción de sus instintos. Así, en definitiva, es preferible tener la profundidad de la consciencia, la lucidez, la claridad, la vigilia, que el vacío. Es preferible, ser consciente de los problemas, así como de la dicha en la que estamos sumidos, en vez de ignorar todo cuanto hay, y vivir en un completo vacío, como el ignorante hace. Ese vacío ignorantil, se asemeja bastante al hecho de estar dormido, o incluso estar muerto, puesto que es el vacío absoluto de contenido, el lugar donde no hay pensamientos, ideas, sentimientos, motivación, energía, ímpetu, afán, deseo, valor; ese lugar es la ignorancia.